La última conferencia de Slitherine anunciando las “novedades” del nuevo Warhammer Blood Bowl ha dejado un sabor bastante agridulce en la comunidad. Después de meses generando expectación, Slitherine organizó un evento para, básicamente, confirmar que el juego sigue en desarrollo y que no llegará hasta finales de año (O con suerte octubre/noviembre).
Y entiendo perfectamente el enfado.
Muchos esperábamos ver gameplay, una fecha más concreta, novedades importantes o algún detalle que justificase toda la expectación. En cambio, el mensaje fue prácticamente el mismo que ya conocíamos: siguen trabajando en el proyecto y todavía queda bastante camino por recorrer. Es normal que parte de la comunidad sienta que se montó un evento para comunicar muy poco.
Sin embargo, creo que también merece la pena mirar un poco más allá del titular.
El contexto importa
La industria del videojuego no atraviesa precisamente su mejor momento.
Llevamos más de un año viendo cierres de estudios, despidos masivos y cancelaciones de proyectos prácticamente cada semana. Equipos enteros desaparecen después de lanzar juegos que, hace unos años, se habrían considerado éxitos razonables.
Sin ir más lejos, no me puedo creer que cerrasen un estudio después de ganar un BAFTA (Hi-Fi Rush)
En ese contexto, creo que hay una noticia que ha pasado bastante desapercibida: Cyanide sigue aquí.
La alianza con Slitherine como publisher probablemente haya sido una de las mejores noticias posibles para el futuro del juego. Es muy fácil imaginar un escenario en el que este proyecto hubiera acabado cancelado o congelado indefinidamente si las circunstancias hubieran sido distintas.
No parece que haya sido el caso, y eso ya es algo positivo.
Entre líneas también se dijeron cosas importantes
Hubo un comentario que, personalmente, me llamó mucho la atención.
Durante la presentación dejaron caer que han modificado el núcleo del juego para facilitar futuras actualizaciones y hacer que mantener el proyecto sea mucho más sencillo.
Puede parecer un detalle técnico sin importancia, pero para quienes trabajamos desarrollando software dice muchísimo.
Cuando un equipo decide invertir meses en rehacer el core de una aplicación en lugar de seguir añadiendo funcionalidades, normalmente es porque la situación era insostenible. Todo apunta a que la arquitectura heredada de Blood Bowl 3 hacía extremadamente costoso implementar las nuevas reglas, añadir equipos o mantener el juego a largo plazo.
Eso también explicaría muchas de las esperas que hemos sufrido durante estos años.
No es la parte del desarrollo que luce en un tráiler, pero probablemente sea una de las inversiones más importantes que podían hacer para el futuro del juego.
Como desarrollador, me cuesta no empatizar
Trabajo como desarrollador de software y quizá por eso veo esta situación desde una perspectiva diferente.
Mientras muchos de nosotros esperábamos noticias del juego, probablemente buena parte del equipo estuviera pendiente de algo mucho más importante: saber si dentro de un mes seguirían teniendo trabajo.
Es muy difícil mantener la motivación y desarrollar un proyecto ambicioso cuando la propia supervivencia del estudio está en duda. Quienes trabajamos en este sector sabemos que esas situaciones existen y que afectan inevitablemente al ritmo de desarrollo.
Eso no convierte automáticamente todas las decisiones en acertadas, ni elimina la frustración de los jugadores, pero sí ayuda a entender por qué algunos proyectos avanzan mucho más despacio de lo que todos querríamos.
Ahora toca esperar… una vez más
¿Me habría gustado jugar antes? Por supuesto, llevaba días diciendo que seguro que salía ya, que esa misma semana estaríamos jugando.
¿La comunicación podría haber sido mejor? Sin ninguna duda.
Pero si este retraso sirve para lanzar un juego preparado para convivir durante muchos años con las reglas actuales de Blood Bowl, quizá dentro de un tiempo lo recordemos como una decisión acertada.
Cuando llegue el momento habrá que hacer lo que siempre debería hacer una comunidad: apoyar el lanzamiento, analizar el resultado con espíritu crítico y exigir calidad si el producto no está a la altura.
Y, si finalmente consiguen entregarnos el Blood Bowl que llevamos tanto tiempo esperando, lo más importante será disfrutarlo sobre el tablero… aunque esta vez sea uno digital.






