Diario de un entrenador de Blood Bowl

Empate en casa: cuando los Humanos quisieron jugar a Silvanos

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Las Xulas del Bosque 1-1 Humanos

Primer partido de la liga. Primer partido de las Xulas del Bosque. Primer partido en casa.

Y primer empate.

Un 1-1 que, visto cómo empezó el partido, probablemente haya que valorar como un resultado bastante más positivo de lo que parece.

El rival llegaba con un equipo humano muy clásico: Ogro, dos Blitzers, dos Catchers, un Thrower, cinco Líneas y tres Segundas Oportunidades.

Yo llegaba con mis Xulas y una idea bastante clara de cómo quería jugar el partido.

El plan era hacer la dakka mientras atacaba.

El problema es que Blood Bowl tenía otros planes.

Las plegarias de la ruina

Antes de empezar, las plegarias de la Arca Negra decidieron que esta temporada también iban a formar parte de la crónica.

Mi rival sacó dos.

La 16 y la 4.

No podía haber elegido dos peores para mí.

Entre ellas, un Catcher humano terminó con +1 de Armadura y uno de sus Líneas consiguió Placar.

Perfecto.

Primer partido de liga y ya tenemos humanos tuneados.

Mientras tanto, mis Silvanos seguían siendo exactamente los mismos frágiles seres de papel que habían salido de casa.

Primer turno: bueno, pues no

El partido comenzó de una manera bastante poco prometedora.

En mi primer intento de placaje llegó un Ambos Derribados.

No era exactamente lo que tenía escrito en el guion.

Pero lo verdaderamente divertido estaba todavía por llegar.

Mi idea era utilizar al Hombre Árbol para presionar mientras desarrollaba el ataque. El problema es que el árbol decidió que aquella mañana tenía otros planes.

Raíces.

Primer turno.

Hombre Árbol completamente rooteado.

La dakka acababa de convertirse en una conversación entre humanos y elfos en la que uno de los interlocutores había decidido quedarse quieto.

Los Humanos nos meten en problemas

La primera parte fue bastante sufrida.

Yo mismo había conseguido llevar el balón hasta prácticamente mi línea de touchdown y durante buena parte de la primera mitad tuve la sensación de estar jugando más a sobrevivir que a controlar el partido.

Por suerte, había dejado deliberadamente un Línea cerca de la línea de touchdown.

No porque tuviera una brillante jugada preparada.

Simplemente porque, cuando juegas con Silvanos, de vez en cuando hay que recordar que un jugador en una posición absurda puede acabar siendo exactamente el jugador que necesitas.

Y ahí apareció una de las diferencias entre los dos planteamientos.

Mi rival estaba intentando optimizar quién debía marcar para conseguir los SPP.

Yo no.

Mi filosofía es bastante más sencilla:

que marque quien pueda.

Aquí todos son galácticos.

Los Zidanes y los Pavones.

Y si un Línea consigue marcar el touchdown de la victoria en el turno 8, ese Línea es Zidane durante ocho turnos.

No pienso hacer cálculos de SPP mientras tengo que conseguir que el balón llegue a la zona de touchdown.

El extraño día en que los Humanos fueron Silvanos

Y entonces llegó una de esas situaciones que solo puede producir Blood Bowl.

Mi rival tuvo la oportunidad de impedir mi touchdown.

Pero en lugar de centrarse en eso, decidió que había una oportunidad mucho más interesante:

surfear a un Bailarín por la banda.

Y, sinceramente, no voy a criticarlo.

Porque yo probablemente habría hecho exactamente lo mismo.

La buena noticia es que el Bailarín sobrevivió.

La mala es que acabó magullado.

Y mientras tanto, los Humanos seguían acumulando bajas.

Un Catcher.

Un Blitzer.

Por momentos parecía que los Silvanos éramos nosotros solamente porque lo ponía en la caja.

Sobre el campo, los Humanos habían decidido que también podían jugar a correr, esquivar y mandar gente al banquillo.

Turno 8

A pesar de todo, el plan inicial terminó funcionando.

Más o menos.

Con sufrimiento.

Con el balón prácticamente en mi zona de touchdown durante buena parte de la mitad.

Con el árbol convertido en decoración durante demasiado tiempo.

Pero funcionó.

Touchdown de las Xulas en mi octavo turno.

1-0.

Exactamente donde quería llegar.

O, siendo sinceros, exactamente donde quería llegar después de haber pasado media primera parte preguntándome cómo demonios iba a sacar aquello adelante.

Segunda parte: ahora sí, dados

La segunda mitad fue bastante más amable con mis tiradas.

No es que de repente las Xulas hubieran descubierto cómo jugar a Blood Bowl.

Simplemente, los dados dejaron de intentar matarnos.

Y aun así, defender a los Humanos sigue siendo tremendamente complicado.

Porque tienen una mezcla muy incómoda de Fuerza, Movimiento y herramientas para abrir huecos.

Puedes controlar una zona y pensar que tienes la situación más o menos encarrilada y, de repente, aparecen un Blitzer por un lado, un Catcher por otro y alguien con Movimiento suficiente para hacerte replantearte toda la defensa.

Mientras tanto, el centro del campo tenía su propio partido.

El intento de dejarme fuera al árbol sin éxito… Y la posterior venganza.

Mi Hombre Árbol atizando a su ogro

Y, sinceramente, creo que estuvieron encantados.

Se pasaron prácticamente toda la segunda parte entretenidos entre ellos.

Mientras los dos grandullones resolvían sus diferencias personales a base de mamporros, el resto de los equipos intentábamos jugar al Blood Bowl.

El 1-1

Finalmente, los Humanos consiguieron encontrar el hueco y marcar.

1-1.

Y ahí terminó el partido.

Un empate que deja sensaciones bastante buenas para las Xulas.

Porque el partido empezó mal.

Muy mal.

Un Ambos Derribados en el primer placaje.

Un Hombre Árbol rooteado desde el primer turno.

Una primera parte defendiendo prácticamente dentro de mi propia zona de touchdown.

Y, aun así, conseguimos llegar al descanso con ventaja.

En la segunda parte, con algo más de fortuna en los dados, pudimos competir mejor y finalmente el partido terminó en tablas.

Un empate que sabe bien

El 1-1 deja una sensación curiosa.

No hemos ganado.

Pero tampoco tengo la sensación de haber dejado escapar una victoria que estaba en nuestra mano.

El rival tenía un equipo muy capaz de castigarnos y, además, salió beneficiado por unas plegarias especialmente desagradables para nosotros.

Nosotros tuvimos que jugar buena parte de la primera mitad con el plan completamente trastocado.

Y aun así, conseguimos marcar en el turno 8 y llegar a la segunda parte con opciones.

Eso, para unas Xulas que están empezando su primera temporada, me parece una buena noticia.

Además, hemos aprendido una cosa importante:

defender a Humanos es bastante más difícil de lo que parece.

Y otra:

si dejas a un Bailarín cerca de una banda, hay entrenadores que van a preferir surfearlo antes que intentar ganar el partido.

También hemos inaugurado oficialmente la nueva tradición de la Arca Negra: el rival se marchó a casa con sus token de Segunda Oportunidad personalizado.

Así que, técnicamente, las Xulas han conseguido dos cosas en su primer partido:

un punto en la clasificación y un nuevo cliente satisfecho de la impresora 3D.

No está mal para empezar.

La próxima jornada, más.

Y esperemos que esta vez el Hombre Árbol descubra que también forma parte del equipo.

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