Diario de un entrenador de Blood Bowl

Crónica de la Odio Bowl 2026: calaveras, frustración y seguir adelante

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Hay torneos que recuerdas por una jugada imposible. Otros por el ambiente. Algunos por un resultado concreto.

Y luego están los torneos que recuerdas porque, sencillamente, los dados decidieron que no era tu día.

La Odio Bowl 2026 fue un poco eso.

Como suele pasar últimamente, el viaje empezó con Montfer. A estas alturas ya hay bastante gente que nos reconoce en torneos y nos saluda nada más llegar, algo que sigue resultándome curioso porque hace no tanto iba a estos eventos sin conocer absolutamente a nadie. Supongo que después de suficientes fines de semana entre dados, miniaturas y discusiones sobre si había que placar antes o después de mover, acabas formando parte del paisaje.

El torneo se celebraba en Ludus Belli y, aunque en la previa parecía que las reglas especiales iban a darle mucha personalidad al evento, la sensación general fue bastante más estándar de lo esperado. No estuvo mal ni mucho menos, simplemente no tuvo ese punto especialmente memorable que sí tienen otros torneos más “temáticos”.

Los dados son de lo más bonitos que he visto en torneo.

Eso sí, hubo detalles divertidos desde el principio.

Primera ronda: una derrota de las que sí disfrutas

Mi primer rival fue SrLuisTheTall, un nombre bastante apropiado para alguien que parecía Henry Cavill después de pasarse al Blood Bowl y medir dos metros y medio.

Jugaba Orcos y dio una auténtica clase de posicionamiento. De esos partidos en los que constantemente tienes la sensación de que no hay salida buena. Todo espacio que intentas atacar ya está cubierto y cada movimiento parece exactamente el que el rival quería que hicieras.

Aun así, disfruté muchísimo la partida.

El problema es que el partido empezó a torcerse muy rápido. Turno 2 suyo: lobo muerto. Turno 2 mío: doble calavera con el fantasma. Poco después ambos lobos estaban KO y yo empezaba a sentir que mis Nigrománticos estaban protagonizando una tragedia gótica más que un partido de Blood Bowl.

Hubo momentos especialmente absurdos. La primera empanadilla de Encarna acabó siendo un 1 miserable. Tuve un par de turnos donde prácticamente lo único que hice fue declarar una acción, fallarla inmediatamente y entregar el turno al rival. En uno de ellos incluso abrí turno con un golem a dos dados… doble calavera.

El resultado final fue 1-0 para él. Victoria completamente justa y uno de esos partidos donde, pese a perder, acabas estrechando la mano con una sonrisa porque realmente has disfrutado.

Segunda ronda: cuando nada funciona

Nada más empezar me di cuenta de que una de mis miniaturas estaba rota. Y no cualquier miniatura: Encarna, la propia mini del torneo. No tengo ni idea de cuándo ocurrió. Supongo que en algún traslado entre mesas. Simplemente llegó un momento en el que la vi dañada y acepté que el día iba a ir un poco por ahí.

Luego llegó la segunda partida.

Y con ella, probablemente, una de las experiencias más frustrantes que he tenido recientemente en torneo.

Kranden llevaba Bretonianos y desde el principio tuve la sensación de estar jugando cuesta arriba en absolutamente todo. Pero no una cuesta estratégica. Una cuesta de dados.

No salía nada.

Ni las acciones simples. Ni los “a por ellos”. Ni los dados importantes. Ni los irrelevantes.

En un momento conseguí abrir una posibilidad clara de touchdown… y el “a por ellos” decisivo terminó en un precioso 1. Después vino el robo de balón, el contraataque y el touchdown suyo.

Y otra vez.

Y otra.

Siempre la misma sensación: abrir un hueco, pase, recepción, touchdown.

3-0.

Lo peor no fue el resultado. Fue cómo me afectó. Acabé completamente frustrado, sin ganas de jugar y bastante desganado en mesa. Incluso me comporté algo borde durante el partido y sinceramente me arrepiento de ello porque mi rival no tuvo culpa de nada. Simplemente hay días donde el juego decide golpearte en la cara turno tras turno y tú tampoco gestionas bien la situación.

Supongo que también forma parte de aprender a competir.

Después de comer, Blood Bowl otra vez

Por suerte, la comida ayudó bastante a resetear la cabeza.

La tercera ronda ya la afronté de otra manera. Sin expectativas, sin pensar demasiado y con un objetivo bastante simple: intentar llevarme el premio de más bajas.

Mi rival fue Shifo, habitual de stunty, esta vez con Goblins.

Y fue un partido rarísimo.

El fanático goblin se pasó media primera parte girando por el campo como una bola de demolición completamente descontrolada… sin llegar a impactar prácticamente a nadie. Una amenaza constante que, de alguna manera, nunca terminaba de conectar.

Mientras tanto, el resto del encuentro se convirtió en una especie de competición paralela para ver quién destruía más jugadores.

Porque sí, aunque yo quería hacer bajas… realmente quien me estaba matando era él. Llegué a tener dos muertos durante la segunda parte y seguí viendo más calaveras de las que considero saludables para un solo día.

Aun así terminé ganando 1-0.

Y honestamente, el touchdown casi parecía secundario. Ambos estábamos mucho más interesados en pegar que en jugar al balón.

Blood Bowl en estado puro.

Las pequeñas cosas

Al final, como suele pasar, muchas veces recuerdas más las pequeñas tonterías que los resultados.

Un jugador llevando el equipo en una caja metálica de galletas con peanas imantadas. Idea absolutamente brillante.

La pequeña polémica de un jugador muy bueno al que Montfer consiguió rascarle un empate y que abandonó el torneo en la siguiente ronda tras una mala acción, alegando que tenía a su hijo enfermo. Nunca sabes realmente qué pasa en estas situaciones y tampoco merece la pena darle demasiadas vueltas, pero fue el pequeño tema de conversación del día.

Y también esos sorteos donde nunca toca nada.

Seguir jugando Nigrománticos

Terminé el torneo en una de las últimas mesas, con una sensación bastante irregular y la confirmación de que todavía me queda muchísimo por aprender con Nigrománticos.

Pero curiosamente salí aún más convencido de seguir jugándolos.

Porque incluso en un torneo donde los dados parecían activamente enfadados conmigo, hubo momentos donde el equipo empezó a sentirse correcto. Familiar. Menos improvisado.

Y creo que esa era realmente la idea desde el principio.

No ganar rápido.

Sino aprender poco a poco a jugar mejor. Aunque para ello haya que sobrevivir antes a unas cuantas dobles calaveras.

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1 comentario

  • Buenas!
    Primer comentario y guardaré la página para ver tus andanzas.

    Soy SirLuisTheTall, tu contrincante de la primera ronda. Solo decir que para mi fue un partido agradable y me alegro que también lo fuera para ti.

    El torneo a mi me gustó, siempre es un ambiente agradable y hay buena comunidad. Los orcos muy rotos y por eso terminé arriba.
    A ver si termino de pintar el equipo de Amazonas con el que estaba para dar el primer paso para aprender a jugar bien contra equipos con agilidad, que los elfos me hacen líos y creo que habrá más en esta edición!

    Un abrazo!

By Elbos
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